Mostrando entradas con la etiqueta Productividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Productividad. Mostrar todas las entradas
Este post es continuación de:
Tras ponernos en antecedentes en la necesidad de trabajar no solamente procesos y procedimientos en nuestras políticas de mejora continua según Kaizen, hablamos sobre la posibilidad de avanzar en muchos aspectos ocupándonos de los espacios de trabajo, una metodología llamada 5S originaria de las fábricas de automóviles en USA y que fue importada a Japón por Taichii Ohno en su fábrica de automóviles Toyota como una forma de ahorrar costes y maximizar el uso del escaso espacio disponible en las fábricas en Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
Pero no hace falta indagar en la historia para comprender la metodología 5 S, probablemente si recuerdas tu infancia, tu madre intentaba una y otra vez que recogieras los juguetes, los ordenaras y limpiaras tu cuarto, pues esto es justamente la base de la metodología 5 S.
Antes de entrar en un mayor detalle he de recalcar que es necesaria la implicación absoluta de los órganos directivos y de los mandos intermedios para la implantación de esta metodología, pero sobre todo para su mantenimiento en el tiempo, ya que lo complejo de la misma es su incorporación a la cultura organizacional.
Para que la implantación sea exitosa los responsables deben estar preparados para dos cosas:
- Soltar una parcela de poder para cedérsela a sus equipos.
- Abrazar el feedback positivo como herramienta básica de implantación.
Si indagas en la bibliografía sobre 5 S encontrarás algunos manuales que hablan incluso de 7 S o de 9 S, pero te aseguro que si ya es complicado implantar 5 S, no te digo lo dificil que resulta ir más allá, por ese motivo nos vamos a central en la base de la metodología para que tengas una idea aproximada de en que consiste.
Si necesitáramos resumir al máximo esta herramienta te diría que consiste en la eliminación de lo superfluo, la limpieza y el orden de lo necesario y el control visual del resultado final, pero vamos por partes:
1) SEIRI o Fase de Eliminación de innecesarios es la fase de la búsqueda sistemática y sin cuartel de todo aquello que estando en el lugar de trabajo no es estrictamente necesario en él, para ello se hace el denominado "Safari" en busca de estos elementos que son etiquetados con la famosa etiqueta roja y ubicados en una zona de transición hasta su eliminación definitiva. Esta búsqueda se hace previa repartición de áreas con equipos de trabajo que saben lo que hacen por que trabajan allí. La documentación del antes y el después de las zonas de trabajo y del equipo son piedra angular en todo el proceso de implantación. Huelga decir que la definición particular de "innecesario" es vital para cada proceso y departamento y uno de los trabajos más difíciles de esta fase.
Tras quedarse "a gusto" eliminando lo superfluo llegan las dos siguientes fases que, aunque nombradas por separado, suelen ejecutarse a la vez.
2) SEITON o Fase de Ubicación de Necesarios, es la fase en la que debemos identificar que elementos fungibles o inventariables son necesarios para el trabajo de un turno sin necesidad de moverse de la ubicación. Cada uno de los elementos debe colocarse según su grado y momento de uso siguiendo una colocación habitual en U, donde las herramientas, útiles o fungibles se usen de forma secuencial y progresiva.
3) SEISO o Fase de Limpieza y Acondicionamiento, es paralela a la anterior, consiste en la limpieza de todos los materiales y su acondicionamiento para asegurar su correcto funcionamiento, así como de las superficies que los alojan. Suele ser común el uso de materiales adherentes de ubicación e identificación tanto para materiales como para ubicaciones. En esta fase se acompañan documentos de procedimientos de trabajo y limpieza que faciliten el uso del área y su mantenimiento incluso a personal ajeno a la zona.
El objetivo de estas tres primeras fases es permitir el control absoluto de la zona de trabajo por parte del equipo de trabajo que en ella desarrolla su actividad y de la que es responsable. De esta forma, se genera en el equipo un sentimiento de pertenencia que promueve el mantenimiento como veremos más adelante.
4) SEIKETSU es la fase de la estandarización visual y documental del proceso, su objetivo es evitar las desviaciones del estándar definido por área y equipo. El control de Seiketsu se hace por parte de cada equipo al inicio y final de cada turno, aunque también es susceptible y debe favorecerse a través de las auditorías el feedback visual de otros equipos con el fin de ofrecer posibles mejoras no observadas previamente por el equipo debido a su visión sesgada. En este orden es conveniente la relación no solo entre equipos, sino inclusive entre departamentos, lo que enriquece la cultura de la organización. En esta fase se utiliza la llamada tarjeta amarilla, indicada para señalar puntos de mejora o desviación visual de lo estandarizado. La resolución de una tarjeta amarilla puede ser inmediata o dar lugar a una innovación disruptiva en la organización, y siempre debe estar trazada y documentada.
5) SHITSUKE es la fase de consolidación, una vez que toda la organización sigue la metodología, lo que da lugar a una forma de vivir el trabajo orientado a la mejora continua, el feedback constructivo y el respeto por el otro y por la calidad del trabajo. Para ello suelen utilizarse Paneles 5S, material corporativo 5S e inclusive publicaciones periódicas sobre los logros obtenidos por los diferentes equipo con la metodología. Esta es la fase más compleja de todas y a las que pocas organizaciones logran llegar, una fase de consolidación de una filosofía de trabajo e incluso de vida.
Si quieres más información para su implantación en tu compañía contáctanos.
La implantación de sistemas de aseguramiento de la calidad y de gestión medioambiental en la industria fueron primero medidas para aumentar la productividad y la seguridad, y después se convirtieron en una herramienta para generar una barrera de entrada en mercados a los posibles competidores, actualmente son barreras limitantes, ya que sin ellas la industria sencillamente queda fuera.
Los sistemas de calidad trajeron una serie de mejoras increíbles a la industria que antes únicamente se centraban en el producto final como centro de atención, de esta forma se redujeron drásticamente las reclamaciones, los defectos y los problemas que suponían, ya no solo un coste enorme en perdidas directas sino que, cada vez más afectaba a la imagen de marca de la empresa en cuestión. Los sistemas de calidad ISO 9001 y 14001 empezaron a poner las bases para llevar un control en los procesos y procedimientos de control que afectaban ya no solo al producto terminado, sino a todo el proceso productivo en sí, desde la materia prima hasta los residuos generados durante toda su producción y vida útil en el mercado.
El afán por la mejora continua mediatizado a través de la optimización de procesos y procedimientos sin embargo han traído consigo una serie de inconvenientes que están limitando en estos momentos a la industria desde varios focos, y que le impiden adaptarse a las necesidades del entorno VUCA en el que están desarrollando su actividad. En las organizaciones actuales es habitual encontrarse con más de tres de estos problemas:
- Sobreproducción consecuencia de las economías de escala cuya forma de competir es el precio y que lleva a sobreproducir, sin tener en cuenta que en entorno actual, un producto puede variar su demanda de un día para otro. Otros problemas añadidos son el coste de personal, producción o almacenaje, e incluso el de perdida de valor cuando tiene fecha de caducidad.
El entorno VUCA corresponde al estado actual Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo.
- Tiempos de espera ya que en los actuales sistemas las cadenas productivas y de gestión dependen unas de otras, pudiendo ocurrir ante picos de producción u otras contingencias que un departamento saturado sature a toda la organización.
- Transporte los actuales sistemas de transporte en la industria están orientados habitualmente a grandes volúmenes que generan grandes costes en estructura y mantenimiento, cuando en los actuales mercados ser más versátil permite el uso de plataformas más ágiles y económicas.
- Burocracia interna los sistemas de calidad están basados en la desconfianza en un buen trabajo, por lo que cada paso debe ser analizado, reportado y vigilado, esto ha generado una enorme carga burocrática ligada a la calidad en la que se gastan no solo recursos económicos sino también emocionales que afectan a la cultura organizacional.
- Inventario ligado con algunas de las anteriores, se precisa el control de almacén para tener claro lo que tenemos invertido en ellos, lo que indica que el control de trasiego de mercancías tiene agujeros de gestión que los sistemas informáticos no han sido capaces de resolver.
- Movimientos internos y es que las actuales organizaciones tienen en su interior un enorme trasiego de personas y materiales que lejos de resolverse con los sistemas de gestión actuales estos los han incrementado. Estos traslados generan accidentes, perdidas de tiempo y por supuesto económicas.
- Defectos, errores y accidentes y es que todo este sistema de gestión y producción actual es una lucha contra el crono y las circunstancias que en muchas ocasiones promueve la búsqueda de atajos para cubrir problemas, lo que suele redundar en lo contrario para lo que se gestaron. Las noticias vierten habitualmente casos de problemas generados por esa necesidad urgente de cubrir cuotas y compromisos.
- Potencial humano desaprovechado, esta es sin duda para mí, la peor de todas las consecuencias, las organizaciones, trabajando en esta cultura del estrés se ha olvidado del medio para centrarse en el fin, sin comprender que muchas de las soluciones a sus problemas están dentro de la cabeza de algunos de los que los sufren a diario, personas con talentos ocultos o tapados dentro de la organización a través de la burocracia y los organigramas.
En este entorno VUCA, las necesidades y demandas de los clientes ya han cambiado, la personalización, la humanización, la adaptación se han vuelto imprescindibles por que es precisamente ahí, donde se encuentra el valor añadido que genera productividad. Es por eso que una organización que tiene en su ADN la mejora continua debe dejar de apretar los procesos y procedimientos para empezar a poner atención en dos aspectos fundamentales, uno son las personas y el otro es el espacio de trabajo.
Dentro de las metodologías de mejora de espacios de trabajo hay una que sin duda está llamada a ser fundamental en los próximos años, es la denominada Metodología 5S, en la que el espacio es el pretexto para que las personas recuperen el poder perdido de mejorar las cosas.
Los beneficios de implementar esta metodología en el entorno de trabajo son muy variadas e importantes
- Aumento sistemático de la Seguridad en el trabajo.
- Mejora en la cultura y ambiente de trabajo.
- Sostenibilidad.
- Mayor durabilidad de equipos y materiales.
- Ahorros en tiempo y dinero.
- Orientación hacia una búsqueda de Calidad y Mejora Continua.
- Disminución de Defectos, Errores y Reclamaciones.
- Imagen de enorme profesionalidad ante clientes, proveedores y para la misma empresa.
En un próximo post hablaremos de la metodología en si y pondremos las bases de su implantación.
Puedes encontrarlo en el enlace a continuación:
Metodología 5S, hacia la excelencia parte II
Puedes encontrarlo en el enlace a continuación:
Metodología 5S, hacia la excelencia parte II
Continuando con el post publicado la semana pasada por Vanessa Sánchez (nuestra experta en Desarrollo de Personas), sobre el Liderazgo Brillante, donde hizo un repaso del liderazgo necesario para que las empresas enfrenten los retos de este principio de siglo, hoy os voy a acercar uno de los problemas para su implantación en las organizaciones, ese problema me gusta llamarlo el Miedo a Derrapar.
Los responsables que han traído las organizaciones y sus equipos hasta este punto de nuestra historia ejercieron un liderazgo basado en la línea jerárquica donde la posición en el organigrama marcaba el paso de los que estaban por debajo de él. Así ha sido desde la última revolución industrial, en organizaciones estructuradas para funcionar como si un reloj suizo se tratase, donde cada persona ocupaba un lugar y una función muy concreta, y el "ordeno y mando" era el único mecanismo de comunicación. Esta forma de trabajar encumbró a estos responsables a situarse en atalayas a las que difícilmente se podía acceder, costando años de aprendizajes y de "tragar mucho barro" hasta que se producía la sucesión.
El Ordeno y Mando ya no resuelve los retos actuales.
En ocasiones, alguien por debajo del escalafón demostraba talento para mejorar los procedimientos y procesos a través de un incipiente nuevo estilo de liderazgo, lo que provocaba una reacción de rechazo inmediata por parte de sus responsables, que así evitaban derrapar de sus puestos de mando. Un miedo atroz se apoderaba de ellos temiendo verse expuestos, verse "superados".
Pilar Jericó, en su libro de cabecera, No Miedo, califica esta emoción como el Miedo a perder el poder, y es el miedo al que se están enfrentando y al que se están aferrando las organizaciones y los responsables actuales.
Las estructuras, organigramas y liderazgos del siglo XX se están viendo absolutamente superados por los retos y las nuevas formas de management, donde la persona toma el centro, donde el talento debe asumir el liderazgo en base a necesidades puntuales y no sistémicas, donde todos y ninguno son responsables últimos del devenir de la organización, donde la confianza es el caldo de cultivo que aumenta la productividad, donde el cambio constante y la adaptación es lo único seguro.
Y ¿qué pasará con el antiguo estilo de liderazgo?, pues probablemente quedará obsoleto, formará parte de los libros de historia que estudiarán nuestros nietos, siempre y cuando se hagan conscientes de que ellos, sin duda, también pueden aprender, pueden cambiar, pueden vivir.
...




